Estudiantes, sindicalistas y víctimas del Estado pidieron la renuncia de Maduro

Estudiantes, sindicalistas y víctimas del Estado pidieron la renuncia de Maduro

Con té de malojillo y toronjil se calmaron los ánimos ayer en la Asamblea Nacional. Mientras afuera grupos de verbo violento y consignas amenazantes sitiaban el Palacio Federal por las cuatro esquinas –logrando disuadir las intenciones de la oposición de marchar hasta el centro de Caracas–, adentro el perfume penetrante de la infusión invadía el palco de prensa, el Hemiciclo y la antesala de la cámara.
“Hoy no hay café, solo té. Para calmar los ánimos porque hay mucha tensión”, decía Beatriz, encargada del servicio de cafetería de la AN, mientras servía vasitos de té a diputados de ambas bancadas, periodistas y personal de seguridad. A las 10:45 am Henry Ramos pidió postergar el inicio de la sesión para las 11:00 am, dado que no se había completado el quórum.

“Hay como ocho diputados abajo en Pajaritos atrapados. Los colectivos rompieron el cordón de la GNB, rodearon el edificio y no los dejan salir. Están Jony Rahal, Delsa Solórzano, Alfonso Marquina, José Brito y otros”, informó la diputada Maribel Guédez (MUD) antes de la hora límite. Un par de detonaciones se escucharon a lo lejos. “Los colectivos le lanzaron lacrimógenas a la Guardia”, informó al poco tiempo un asistente parlamentario. Minutos después Solórzano y Brito se aventuraron a caminar la cuadra que separa la sede administrativa del Palacio y fueron golpeados y bañados con orine por un grupo de hombres oficialistas que la formación de la GNB no pudo contener.

En la antesala del Salón Protocolar, los diputados del PSUV Edwin Rojas y Francisco Torrealba conversaban con la directiva y otros diputados de la MUD. La conversación y el té rindieron frutos: a las 11:15 am se instaló la sesión.

Torrealba reclamó la ilegalidad de la plenaria “producto del desacato contumaz” de las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia, aseguró que no había quorum (aunque no pidió la verificación nominal) y criticó que la AN solo convocara para ayer a “algunos gremios y organizaciones afectos a la oposición, pero ignorando al resto del pueblo”.

Los cinco diputados del PSUV presentes se retiraron; no pudieron -o no quisieron- escuchar a Briggite Duarte y a José Rada contar cómo sus hijos fueron asesinados durante una OLP; ni a Sol Guerra y a Delia Carrasquero, cómo son excluidas de recibir la bolsa de comida CLAP por pensar distinto al gobierno; ni a Hasler Iglesias y a Santiago Acosta denunciar las violaciones contra el derecho de estudiar, a pensar diferente y a vivir; ni a Marcela Máspero, Eladio Mata y a Ronald Golding denunciar la depauperación del salario de los trabajadores. Tampoco escuchó el PSUV a Susana Álvarez contar cómo su hija y otros cinco niños fallecieron el mismo día en un hospital público y sus cadáveres tuvieron que ser conservados en una misma y única cava.

Los representantes de la sociedad civil, invitados a exponer ante la plenaria sus consideraciones sobre la gestión de gobierno, coincidieron en una exigencia y en una invitación: “Presidente Maduro, renuncie. Este 28 nos sumamos al paro nacional”.

La plenaria, que se encuentra en sesión permanente para determinar la responsabilidad política y abandono del cargo de Maduro, fue suspendida luego de los testimonios y convocada para el martes primero de noviembre, cuando esperan la comparecencia del primer mandatario para que ejerza su defensa.

Amenazas al Parlamento. Mientras la cámara escuchaba los dramáticos relatos, al frente del Parlamento el oficialismo instaló Puestos de Combate (PC), bajo la dirección de Freddy Bernal, Darío Vivas, Daniel Aponte (jefe de gobierno de Distrito Capital) y José Nahum, que desde bien temprano amenazaron a los diputados. En las esquinas del Legislativo colocaron tarimas, auspiciadas por la Alcaldía de Libertador, Saime, Gobierno de Distrito Capital y Ministerio de la Cultura, y la militancia estuvo en las salidas para que retaran, insultaran e intimidara a los legisladores. La Milicia montó guardia en la esquina de Padre Sierra.

“Ratas huyen”, vociferó Bernal, cuando los parlamentarios salían escoltados por la GNB, y los seguidores del gobierno les lanzaban piedras, potes y hasta cohetes. “Lo que importa no es ser alcalde o gobernador, sino salvar a Nicolás, a la revolución y a la Constitución”, dijo el ex alcalde.

Los PC se mantendrán operativos todos los días y acompañarán las marchas que convoque el gobierno de aquí a diciembre. Ayer fueron a Miraflores, donde existe una especie de vigilia. Hoy marchan los educadores desde plaza Morelos, y así sucesivamente los trabajadores públicos se movilizarán hasta el 3 de noviembre, día pautado por la MUD para entregar la sanción política a Maduro, cuando se les impedirá el paso al municipio Libertador a los opositores. “No entran”, amenazó Vivas.

Como antesala, la GNB reforzó contingentes en el centro de Caracas; con vallas en los alrededores del Parlamento y el CNE y dos ballenas en la plaza Caracas. “¿Quién de esos hijos de putas (sic) van a tumbar al gobierno? Cobardes, no podrán”, afirmó Aponte, quien solo emitía expresiones soeces en su discurso frente al Legislativo.

TESTIMONIOS

“Ayúdennos a salir de este holocausto”

Briggite Duarte y José Rada son víctimas de la violencia del Estado. Duarte es la mamá de Wilderland Isaac, de 17 años de edad, asesinado el 27 de mayo en El Guarataro durante una incursión de la Operación de Liberación del Pueblo. Rada es el papá de José Gregorio, de 17 años, y José Grabier, de 15 años, muertos el 13 de abril durante otra actuación de la OLP en San José de Barlovento. Contaron su sufrimiento en nombre de todas las víctimas. “En la Constitución no dice que aquí hay pena de muerte, pero nos están matando a nuestros hijos. Presidente Maduro, abra los ojos y ponga su cargo a la orden. Presidente Ramos, por favor, ayúdennos a salir de este holocausto”, pidió Duarte entre lágrimas.

“Los niños se desvanecen de hambre”

Sol Guerra y Delia Carrasquero denunciaron la discriminación de la que son objeto por parte de los Comités de Abastecimiento y Producción por no pensar igual que el gobierno. Guerra cuida de dos niños abandonados, pero cada día se las ve más difícil para ayudarlos: “Todos somos víctimas de este gobierno, sin distinción. Por no identificarnos con esta locura, no nos llega la bolsa CLAP. Ministro de Educación, vaya a las escuelas y vea cómo los niños se desvanecen de hambre. ¡Fracasaron, fracasaron!”. “Hoy le dije a mi hija: ‘Hoy no voy a hacer cola, voy a defender mi voto porque yo elegí esa asamblea para lograr un cambio, no para que siguiera este desastre”, dijo Carrasquero.

“El hospital se cae a pedazos”

Susana Álvarez es una mujer joven. Hace 4 meses su pequeña hija murió en el hospital J. M. de los Ríos. “El día que murió mi hija, murieron otros 5 niños en el J. M. Solo había una cava en funcionamiento que tuvieron que compartir todos los niños fallecidos. Eso ha sido lo peor de lo que me ha tocado vivir”, confesó con dolor.Aseguró que la mitad de los niños que compartieron la hospitalización con su hija fallecieron también: “Se fueron porque los equipos no sirven, porque contrajeron una bacteria en un quirófano, porque el hospital se cae a pedazos o porque no se consigue el medicamento”.Hizo un llamado al gobierno: “No sigan negando la crisis que vivimos. La gente se muere. Abran el canal humanitario”.

El Nacional

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Estudiantes, sindicalistas y víctimas del Estado pidieron la renuncia de Maduro Estudiantes, sindicalistas y víctimas del Estado pidieron la renuncia de Maduro Reviewed by Maria Palencia on 08:40:00 Rating: 5

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